lunes, 2 de septiembre de 2013

Hay escenas que se graban en la memoria. Hay instantes que no tienen una duración real, porque el pensamiento vuelve a ellos mil veces. Del mismo modo que olvidamos momentos que hemos vivido, también recordamos episodios fugaces, porque el valor de las cosas no están en el tiempo que duran, si no en la intensidad con que suceden.