sábado, 23 de febrero de 2013
Después
de un tiempo aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía
no siempre significa sinceridad. Comenzarás a aprender que los besos no
son contractos, ni regalos, ni promesas. Comenzarás a aceptar tus
derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de
un adulto y no con la tristeza de un niño. Aceptarás que incluso las
personas buenas pueden herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma. Descubrirás
que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla, y
que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de
la vida. Aprenderás que las verdaderas amistades continúan creciendo a
pesar de las distancias y que no importa qué es lo que tienes, sino a
quién tienes en la vida, que los buenos amigos son la familia que nos
permitimos elegir. Te darás cuenta de que puedes pasar buenos momentos
con tu mejor amiga haciendo cualquier cosa o nada, sólo por el placer de
disfrutar de su compañía. Descubrirás que muchas veces te tomas a la
ligera a las personas que mas te importan. Aprenderás que no importa a
donde llegues, sino a donde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar
sirve. Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlaran a
ti y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad,
porque no importa lo delicada y frágil sea una situación siempre existen
dos lados. Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te pateé
cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias,
que con los años vividos. Aprenderás que hay mucho más de tus padres en
ti de lo que supones. Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que
sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería
una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.
Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla pero eso
no te da el derecho a ser cruel. Descubrirás que sólo porque alguien no
te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo
que pueda, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo
demostrarlo. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas
veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo. Aprenderás que con
la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún
momento condenado. Aprenderás que no importa en cuantos pedazos se
partió tu corazón, el mundo no se detiene para que lo arregles. Entonces
y sólo entonces, sabrás realmente lo que puedes soportar, que eres
fuerte y que podrás ir mucho más de los de lo que pensabas cuando creías
que no se podía más. Y es que realmente la vida vale cuando tienes el
valor de enfrentarla.