Tenemos la mala costumbre de aferrarnos a las personas, de
convertirlos en nuestros pilares fundamentales que en cuanto fallan, nuestro
edificio decide derrumbarse. ¿Y sabes
que es lo peor de cuando se van? El silencio. El silencio, es las noches
eternas y solitarias, donde sin tú quererlo los recuerdos se agolpan en tu
mente, ese silencio que se llena de ruido al recordar sus palabras, tus palabras, y todas aquellas que quisiste
decir, y no fuiste capaz. Y las mañanas, las horribles mañanas donde después de
una horrible noche, te despiertas y le buscas en tu cama y no hay nada, ahí solo
estás tú, tú y ese silencio de la soledad.
Y el tiempo pasa, y tú te intentas recomponer, buscas ayuda, pero no
sabes a quien acudir, y la única persona que se te ocurre es la que más lejos
esta. Y piensas "¿Qué me queda?" Y mientras buscas una respuesta, todo la
atmosfera se envuelve de ese silencio que va matándote por dentro, rompiéndote en
mil pedazos a cada segundo que pasa.