"He
aprendido a reir, he aprendido a llorar. He a prendido lo que es bueno
y lo que es malo. He aprendido a hacer las cosas bien, y también he
aprendido a "meter la pata" de
vez en cuando. He aprendido a madurar, por fuera y por dentro, pero he
entendido que siempre queda algo infantil dentro de mí. He aprendido a
dar sin recibir nada a cambio. He entendido que ayudar en algo muy
pequeño, puede ser muy grande para los demás. He aprendido a escuchar.
He aprendido a expresarme. He vivido la felicidad al máximo, pero
también he comprendido el valor del sufrimiento y la tristeza. He
entendido que después de la tormenta sale el sol. He aprendido a soñar
despierta. He aprendido a ver el lado positivo de las cosas, y he tenido
momentos negativos. He aprendido a querer y a recibir. He aprendido lo
que es el rechazo. He cometido errores, y he entendido que de los
errores se aprende.He aprendido a valorar lo que se tiene. He sentido la
tristeza de algunas personas y a la vez la felicidad de otras muchas.
He aprendido ha hacer sonreir. He entendido que el mejor abrazo es el
que se da en el momento justo. He aprendido ha hablar con la mirada. He
aprendido a vivir el momento, los minutos, los segundos... sin pensar
en el mañana. He aprendido lo que es el amor, y he sentido el desamor
también. He comprendido el valor de la amistad, y he aprendido a contar
con los dedos de mi mano a los amigos de verdad. He vivido muchas
sensaciones y emociones inexplicables.
En definitiva, a mis 16 años de vida, he aprendido, he comprendido, he
entendido, he sentido y he vivido muchas cosas, pero sin embargo tengo
que seguir mi camino... aun tengo que encontrar el significado de mi
vida."